El lobo de la estepa me miró.
Ayer, sus ojos tristes se posaban no sólo en mí, miraban mi alma, inclusive caía en cuenta de mis pasos antes dados. De alguna manera, el secreto de mí misma se encontraba en otra persona.
Y como por azar del destino, o más bien para componer otra ironía ( debo recordar que yo misma era una paradoja desde el momento que supe que podía existir) la llave de todas mis puertas era, y aún me resulta inalcanzable.
¿Por qué?
Porque según escuché, en el circo trágico que protagonizabas aquella noche....Mientras alguien recitaba líneas que ya no recuerda, y entre el balbuceo ahogado de una multitud vacía....
Segúnescuché... mi felicidad ésta en alguien... en algún otro lado.
Ámen.
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