Qué difícil... - Pensó.
Sus pasos se hacían pesados, y su vida se arrastraba más que sobrellevarse.
Llevaba a cuestas su cuerpo, lo que le quedaba de alma.
Pero esto es más sencillo...- Se dijo en consuelo.
Llegó al filo de su precipicio... no se detuvo.
Y más rápido, casi alegre, caminó.
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