martes, 23 de agosto de 2011

Sencillo...

Qué difícil... - Pensó.

Sus pasos se hacían pesados, y su vida se arrastraba más que sobrellevarse.
Llevaba a cuestas su cuerpo, lo que le quedaba de alma.

Pero esto es más sencillo...- Se dijo en consuelo.

Llegó al filo de su precipicio... no se detuvo.

Y más rápido, casi alegre, caminó.

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