viernes, 9 de septiembre de 2011

confesando...

...Mi nombre es sólo una metáfora de mi alma. Y mi personalidad es otro adorno al que no le encuentro mucho sentido.

Quién era se perdió en algún lugar que ya no recuerdo.Y mi cuerpo se quedó a la vez estancado en otro lado de la vida.



Yo misma me recuperé en otro instante que olvidé...Y del polvo de mí misma comencé a caminar de nuevo... Una dirección que tenía un final en su principio.

Como un círculo vicioso que se condenaba a sí mismo..



Quién era vió escurrir por mis mejillas emociones tan pesadas... apenas soportables. Me ví llorar tanto hasta secarme.

Me obligué abrazar a otras vidas por un poco de consuelo, un respiro para el alma que dolía más y más hasta desear quebrantarme.



Y no sé en qué momento exactamente...

Dejé de corromperme...

No recuerdo cuándo fue que mis ojos te miraron diferente...



Apenas sé que desde siempre ha sido perfecto...

Desde antes de saberlo ó de sentirlo.

No sé en que fisura de tiempo quién era se convirtió en quién soy...



Yo soy tuya...

Yo confieso que soy tuya.

...

Tengo ganas de gritarte...

Hasta que te sangren los oídos o el alma...

Hasta que me duela el pecho, hasta que me deje arder la garganta...



Tengo ganas de romperte...

Hasta que no te quede nada... ni siquiera el recuerdo...





Tengo tantas ganas de gritarme

Tengo aún más ganas de romperme...

Y que no me quede nada.. nada.



Porque no soy suficiente.

Otro susurro...

Mira... Es ella de nuevo.

¿Dónde está esa sonrisa dulce que te dedicó ayer?

Apenas parece se da cuenta de que respira..

Mira... Es ella otra vez.

¿Ésa expresión fría se confunde con el roce de tu noche?

Aún no nota que la ves...

Acercate... Sólo un poco, haz un ruido furtivo... llama su atención.

Ella suspira...

Y tú le haces eco.

¡Observa! algo parecido al rocío acaricia su rostro,

y su mirada se hace opaca, se vacía con cada gota que escurre de sus ojos.

Y tú sólo estás parado sin hacer nada.Camina un poco...Y sus ojos se posan sobre ti.Pasa sus manos por sus mejillas lentamente...Suave una caricia te regala.

Y se va... aún con la tristeza.

Y tú con tu melancolía.

También te marchas.

(Un leve maullido como un sollozo triste cruzó la noche)

Drenar

Sólo debo acostumbrarme a no sentirte,

Cerrar mis ojos, esperar a que desaparezca,

Entonces voy a repetirme tantas veces como quiera que tú no existes,

Y quizá un día sin suerte tú me olvides.