Miré hacía arriba... y mira... Ahí estabas tú... Otra vez.
Pero no lo supe... Y seguí dibujando en silencio con mis desvelos... había cada vez más nubes.
Cada vez... menos cielo.
Tus ojos me seguían en silencio, se encontraban con los míos y se erguían fijos. sinceros... caóticos.
Esperaba sin notarlo, hasta que el corazón latió de repente... Me levanté, dí unos pasos... Volteé hacia ti ... Y noté que temblabas... Te opacabas, te difuminabas... Como si yo fuera veneno para tu luz.
A cada paso que daba la confusión se hacía más nítida... Entre más cerca de ti...
Tú morías.
No sonreí... Aunque supe que eras mía, no importaba.
Porque no supe... si realmente existías.
Y de repente dejé de mirarte... Mré el suelo, la tierra...
Y recordé un nombre.... Uno muy parecido al tuyo.
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