martes, 23 de agosto de 2011

Amor

¿Esto es el amor?
¿Así de egoísta se está pretendiendo que tú ames?
¿Qué diferencia hay entre ello y atar tu cuello a sus pies?
Qué curiosa casualidad tiene el destino para estigmatizar lo que más deseas, y pretendes que sea lo que menos necesites.

Me despierta, a pesar de todo, cierta culpa que roza con la incoformidad de estancarnos en el silencio, y si intento susurrar tu nombre para llamarte, me pregunto con el afán de no responderme... ¿Qué te podría decir?

Sólo queria hacerte saber lo que se necesita para incendiar el Èden, simplemente un poco de angustia, y unos instantes para acentar el fuego de la duda.

Bienvenida esto es tu Amanecer y tu Ocaso.
Bienvenida al Apocalipsis de sus labios.

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